PONENCIA: "HORIZONTE DE LA FUNDACIÓN CENTRO GUMILLA EN TORNO A LA
FORMACIÓN COMUNITARIA Y LA PARTICIPACIÓN
EN POLÍTICAS PÚBLICAS"
Ponencia Presentada en el Encuentro Regional de Formación de la Región Oriente Abril 2015 en Cantaura, Edo Anzoátegui
Consideraciones Previas
Definición del
Horizonte Gumilla
Promover en
personas, grupos, organizaciones e instituciones, la reflexión y el análisis
crítico, ético y propositivo acerca de la realidad nacional, regional y local
para que sean sujetos activos y corresponsables en la construcción de
experiencias de desarrollo local en el marco de la democratización de la
gestión pública. Lo cual implica:
·
Consolidar procesos de
formación desde la educación popular para el fortalecimiento de
competencias personales, organizacionales e institucionales que contribuyan en
la construcción de sujetos densos.
·
Acompañar experiencias comunitarias e institucionales de forma continua, oportuna y pertinente
para la promoción del desarrollo local.
Elementos Claves
del Horizonte Gumilla
Si analizamos en
detalle el horizonte del Gumilla pudiéramos decir lo siguiente:
1.
Si los miembros de la comunidad perciben que quien les propone algo
cree y apuesta por ellos, la presencia de dicho agente externo será
apoyada y recibida por la comunidad.
2.
Lo que se proponga hacer tiene que tener algo de fondo que promueva
verdaderos procesos de desarrollo humano integral.
Aunque dicho proceso deba ser aterrizado en proyectos o actividades concretas
con cronogramas y planificaciones hay que respetar los ritmos de la gente como
constituyente más allá de lo previamente diseñado, donde lo importante no sea
el contenido sino el ritmo, no la llegada sino el camino recorrido.
3.
La concepción de todo el
diseño como proceso y proyectos de la comunidad. Esto implica que ella debe poseer el lenguaje y los conceptos que se
manejan, que el imaginario en el que la relación se desenvuelve debe ser el
suyo, y sobre todo el ritmo. Si los planes no se adaptan a su ritmo, la gente
popular no puede ser el sujeto que los lleva a cabo, aunque materialmente los
ejecute.
4.
El desarrollo de la persona,
de cada persona implicada, como fin en sí mismo. Por tanto este progreso humano no puede ser visto como resultado
indirecto y automático del proceso sino como algo intentado por sí mismo y
poniendo para ello medios específicos. Esto significa que lo absoluto no pueden
ser los resultados materiales o los logros institucionales sino que éstos deben
ser llevados a cabo de modo que en el proceso se cualifiquen las personas, se
hagan más personas.
5.
Para lograr el
desarrollo humano integral es en extremo conveniente que en el medio popular
florezcan tanto comunidades personalizadas como instituciones y organizaciones. Si el fruto
del trabajo no trasciende más allá del grupo de los beneficiados y no se asume
por las nuevas generaciones puede ser un trabajo exitoso pero no fecundo.
6.
Alianza entre el grupo u
organización popular y organismos del Estado, profesionales y otras
organizaciones populares. Cuando el proceso es complejo y de largo aliento es
imprescindible la coordinación o la sinergia o incluso la alianza entre las
distintas asociaciones, instituciones, organizaciones y grupos que operan en la
misma comunidad humana y el mismo territorio o que están interesadas en los
mismos asuntos. Y no sólo entre ellas sino también con profesionales de la
ciudad altamente cualificados y con otras organizaciones ciudadanas.
7.
Proponer agendas de desarrollo local con los
actores implicados y gerenciarlas mancomunadamente. Es importante
pasar a este nivel para no quedarse en proyectos particulares y componer un
horizonte más amplio que pueda aglutinar establemente a más gente y los lleve a
accionar a largo plazo y a conquistar la condición de sujeto al ser capaces de
trascender concretamente lo establecido y vivir anticipando lo que se sueña.
8.
El horizonte del proceso no puede quedarse en
los logros alcanzado sino abrirse a dinámicas cada vez más humanizadoras y
retos cada vez mayores. Es importante no
dormir en los laureles y quedarse tranquilos con lo conseguido si, como se
sabe, siempre hay más cosas por hacer y más sueños por cumplir desde el
horizonte propuesto
9.
La formalización de lo que se va haciendo y
el convertirlo en teoría. Sin este trabajo de formalización la
trascendencia de la actividad acaba en ella misma. No se objetiva lo que se
trae entre manos y así no se lo entiende adecuadamente y no se puede incidir en
ello con plena conciencia y sentido de su trascendencia. Menos todavía puede
servir para entender más hondamente la realidad histórica, para discernirla y
obrar consciente y constructivamente sobre ella.
10.
Los valores cristianos como alma del
proceso. Puede parecer excesiva esta valoración, ya que muchas
organizaciones, tanto populares como promotoras, no son específicamente
cristianas, y, aun las que lo son, no son confesionales, es decir no exigen la
confesión cristiana para pertenecer a ellas ni obedecen a dictados de la
administración eclesiástica. Sin embargo, creo que es una constatación
sostenida que gran parte de la gente popular que se mueve fecunda, perseverante
y éticamente en estos procesos tiene detrás de sí una historia de práctica
cristiana intensa en comunidades solidarias. Este ingrediente dio a estas
personas fuerza y dirección vital; más aún, les dio consistencia humana y
capacidad de trascender. Si no seguimos alimentando esta dimensión, los sujetos
se gastarán, y, a la larga, no incidirán con esta calidad en los grupos, las
organizaciones y el proceso, y será mucho más difícil procesar las crisis y
encontrar quienes sean capaces de poner su realización personal en el servicio
a los demás.
EL LIDERAZGO PARA LA TRANSFORMACIÓN DESDE LA PERSPECTIVA
DE LA FUNDACIÓN CENTRO GUMILLA PARA LA
FORMACIÓN COMUNITARIA Y LA PARTICIPACIÓN EN POLÍTICAS PÚBLICAS
Consiste en un nuevo estilo
de liderazgo que parte de la esencia del sujeto, lo fortalece en su
organización y lo involucra en su realidad más cercana; fortaleciendo su ejercicio del liderazgo en temas de derechos humanos, valores morales,
lucha contra la corrupción, gestión pública, entre otros. Así como, desarrollando habilidades
que le permitan transformar la realidad política y social en
los espacios nacionales, locales o regionales donde se desempeñe, con un enfoque de
desarrollo sostenible,
equidad y justicia social.
Ejes del Liderazgo Transformador para la participación en
políticas públicas
1. Frente al egoísmo de individuos que no tienen que ver con los demás,
hay que formar sujetos solidarios.
2. Frente a una sociedad que anula lo que tiene que decir y aportar cada
quien, hay que profundizar la democracia construyendo una verdadera cultura democrática
de base.
Desafíos del Liderazgo Transformador para la
participación en políticas públicas
-
Primer desafío: Formar sujetos más densos que
lo que propone el sistema dominante, siendo libres de dicho sistema porque se
puede vivir con una densidad las relaciones con uno mismo, con la familia, con
los amigos, la comunidad y el país.
o
Presupuesto: es que lo político se apoya en lo
social y lo social en lo personal.
-
Segundo desafío: Cultivar la democracia, tanto
la cultura de la democracia en todo tipo de relaciones, como en el fomento de
lo público que contribuya a la profundización de la democracia política.
o
Presupuesto: para que lo político resulte
humanizador tiene que estar apoyado primero en lo humano y luego en lo
ciudadano.
Criterios y planteamientos a considerar para la formación
comunitaria y la participación en políticas públicas desde el horizonte de la
Fundación Centro Gumilla
1. Dar la palabra a la gente, para que cada uno se explique en su lenguaje y el encuentro
transcurra a su ritmo y la agenda sea propuesta por todos. En tal sentido: ¿Dejamos que cada uno pueda expresar lo que
sienta y piense en nuestra acción comunitaria?
2. Escuchar a la gente
interesándose de verdad y haciéndose cargo de lo que dicen, ya que sólo se escucha uno se abre a su horizonte de comprensión, a
las experiencias vitales que están de fondo y a la intención pragmática del que
habla. En tal sentido: ¿De verdad
escuchamos y nos dejamos interpelar y enriquecer por los que nos comunican?
3. El
tercer elemento es el diálogo.
El diálogo es para comprender y hacerse cargo, pero también para exponer las
dificultades de unos y otros. Este diálogo presupone la relativización de las
posturas de ambos y el que cada interlocutor considere que el otro puede
enriquecer su compresión de la realidad y, más aún, enriquecerlo personalmente. En tal sentido: ¿realmente
creemos en el diálogo como camino de crecimiento?
4. El
cuarto elemento es llegar a una postura común, sea en la percepción de la realidad, en la toma
de postura ante un acontecimiento o propuestas de trabajo. De esta manera se
llega a configurar un verdadero sujeto colectivo o se lo actúa y, por tanto, se
lo robustece, si ya estaba formado. Formar un verdadero sujeto con gente
popular es la prueba más fidedigna de que se los considera como personas
valiosas y no, meramente, como necesitados de ayuda. En
tal sentido: ¿logramos ponernos de
acuerdo sobre lo fundamental?
5. El
quinto elemento es trabajar codo a codo con la gente. Eso supone que las personas de las comunidades son compañeros, colegas, y no meros
colaboradores y, menos aún, destinatarios de su acción. Trabajar codo a codo
con ellos supone considerarlos gente preparada y responsable; supone, pues,
valorarlos. Excluye, pues, dirigirlo todo, de manera que los pobres sean, en la práctica, colaboradores suyos. En ese sentido: ¿consideramos como iguales a las personas que trabajan con nosotros?
6. El
sexto elemento es evaluar con la gente
como va saliendo lo que se programó. Supone que se considera que tienen no sólo el
sentido del conjunto con toda su complejidad sino también el horizonte en el
que se inscribe la acción y que perciben el impacto de la acción en el ambiente
y en otros actores y, no menos, en ellos mismos, y que son, por todo ello,
capaces de calibrar en qué grado se cumplieron los objetivos. En tal sentido: ¿somos capaces
de revisar y evaluar los procesos,
planes y proyectos que nos proponemos?
7. El
séptimo elemento es, procesar conjuntamente los conflictos. Es la piedra de toque de que se los tiene como
distintos pero iguales en rango y dignidad. Lo es porque presupone que los
conflictos pueden provenir de cualquiera de y que se tiene capacidad para tomar en cuenta los fines trascendentes
que los convocan y la dignidad personal de cada uno, así como los problemas
específicos de funcionamiento. Y, sobre todo, que tienen capacidad para
procesarlo mirando a la vez al bien del conjunto y al bien de los sujetos
implicados. En tal sentido: ¿Podemos trascender los conflictos y aprender de ellos para crecer y
fortalecernos?
8. El
octavo elemento es, finalmente, celebrar y descansar con
la gente.
Hacerlo gustosamente es considerarlos como otros yos, es decir, como gente del
mismo rango que uno, en medio de su otreidad, que, por eso, me enriquece y da
vida y contento. Como la celebración, como celebración gratuita y agradecida de
la vida compartida, más allá de expresar la satisfacción por lo logrado y de un
acto de autoafirmación y exhibición. En tal sentido: ¿Disfrutamos e incluimos en nuestras agendas
espacios para compartir y celebrar comunitariamente?
Por Msc.
Inés Aray