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martes, 1 de septiembre de 2015

RESEÑA DE PONENCIA



PONENCIA: "HORIZONTE DE LA FUNDACIÓN CENTRO GUMILLA EN TORNO A LA FORMACIÓN COMUNITARIA  Y LA PARTICIPACIÓN EN POLÍTICAS PÚBLICAS"

Ponencia Presentada en el Encuentro Regional de Formación de la Región Oriente Abril 2015 en Cantaura, Edo Anzoátegui 

                                                                                                    Consideraciones  Previas
Un trabajo popular que no se conciba meramente como una acción puntual o un aporte absolutamente específico debe tener presente el horizonte en el que trabaja y hacia el que camina. Este horizonte comprende tanto el estado de cosas que se quiere lograr como el camino para llegar a él. Por camino no entendemos ante todo las tácticas concretas que se van a emplear y ni siquiera las acciones estratégicas sino sobre todo los conceptos fundamentales y las reglas de juego: Con qué idea de sujeto popular se opera, cómo se entiende al grupo y a la organización, qué tipo de relación se quiere entablar entre los sujetos populares y otros sujetos y organizaciones, cómo se articulan los diversos niveles de realidad: las relaciones sociales, lo económico y lo político.
Definición del Horizonte Gumilla
Promover en personas, grupos, organizaciones e instituciones, la reflexión y el análisis crítico, ético y propositivo acerca de la realidad nacional, regional y local para que sean sujetos activos y corresponsables en la construcción de experiencias de desarrollo local en el marco de la democratización de la gestión pública. Lo cual implica:
·         Consolidar procesos de formación desde la educación popular para el fortalecimiento de competencias personales, organizacionales e institucionales que contribuyan en la construcción de sujetos densos.
·         Acompañar experiencias comunitarias e institucionales de forma continua, oportuna y pertinente para la promoción del desarrollo local.
Elementos Claves del Horizonte Gumilla
Si analizamos en detalle el horizonte del Gumilla pudiéramos decir lo siguiente:
1.       Si los miembros de la comunidad perciben que quien les propone algo cree y apuesta por ellos,  la presencia de dicho agente externo será apoyada y recibida por la comunidad.
2.       Lo que se proponga hacer tiene que tener algo de fondo que promueva verdaderos procesos de desarrollo humano integral. Aunque dicho proceso deba ser aterrizado en proyectos o actividades concretas con cronogramas y planificaciones hay que respetar los ritmos de la gente como constituyente más allá de lo previamente diseñado, donde lo importante no sea el contenido sino el ritmo, no la llegada sino el camino recorrido.
3.       La concepción de todo el diseño como proceso y proyectos de la comunidad. Esto implica que ella debe poseer el lenguaje y los conceptos que se manejan, que el imaginario en el que la relación se desenvuelve debe ser el suyo, y sobre todo el ritmo. Si los planes no se adaptan a su ritmo, la gente popular no puede ser el sujeto que los lleva a cabo, aunque materialmente los ejecute.
4.       El desarrollo de la persona, de cada persona implicada, como fin en sí mismo. Por tanto este progreso humano no puede ser visto como resultado indirecto y automático del proceso sino como algo intentado por sí mismo y poniendo para ello medios específicos. Esto significa que lo absoluto no pueden ser los resultados materiales o los logros institucionales sino que éstos deben ser llevados a cabo de modo que en el proceso se cualifiquen las personas, se hagan más personas.
5.       Para lograr el desarrollo humano integral es en extremo conveniente que en el medio popular florezcan tanto comunidades personalizadas como instituciones y organizaciones. Si el fruto del trabajo no trasciende más allá del grupo de los beneficiados y no se asume por las nuevas generaciones puede ser un trabajo exitoso pero no fecundo.
6.       Alianza entre el grupo u organización popular y organismos del Estado, profesionales y otras organizaciones populares. Cuando el proceso es complejo y de largo aliento es imprescindible la coordinación o la sinergia o incluso la alianza entre las distintas asociaciones, instituciones, organizaciones y grupos que operan en la misma comunidad humana y el mismo territorio o que están interesadas en los mismos asuntos. Y no sólo entre ellas sino también con profesionales de la ciudad altamente cualificados y con otras organizaciones ciudadanas.
7.       Proponer agendas de desarrollo local con los actores implicados y gerenciarlas mancomunadamente. Es importante pasar a este nivel para no quedarse en proyectos particulares y componer un horizonte más amplio que pueda aglutinar establemente a más gente y los lleve a accionar a largo plazo y a conquistar la condición de sujeto al ser capaces de trascender concretamente lo establecido y vivir anticipando lo que se sueña.
8.       El horizonte del proceso no puede quedarse en los logros alcanzado sino abrirse a dinámicas cada vez más humanizadoras y retos cada vez mayores. Es importante no dormir en los laureles y quedarse tranquilos con lo conseguido si, como se sabe, siempre hay más cosas por hacer y más sueños por cumplir desde el horizonte propuesto
9.       La formalización de lo que se va haciendo y el convertirlo en teoría. Sin este trabajo de formalización la trascendencia de la actividad acaba en ella misma. No se objetiva lo que se trae entre manos y así no se lo entiende adecuadamente y no se puede incidir en ello con plena conciencia y sentido de su trascendencia. Menos todavía puede servir para entender más hondamente la realidad histórica, para discernirla y obrar consciente y constructivamente sobre ella.
10.   Los valores cristianos como alma del proceso. Puede parecer excesiva esta valoración, ya que muchas organizaciones, tanto populares como promotoras, no son específicamente cristianas, y, aun las que lo son, no son confesionales, es decir no exigen la confesión cristiana para pertenecer a ellas ni obedecen a dictados de la administración eclesiástica. Sin embargo, creo que es una constatación sostenida que gran parte de la gente popular que se mueve fecunda, perseverante y éticamente en estos procesos tiene detrás de sí una historia de práctica cristiana intensa en comunidades solidarias. Este ingrediente dio a estas personas fuerza y dirección vital; más aún, les dio consistencia humana y capacidad de trascender. Si no seguimos alimentando esta dimensión, los sujetos se gastarán, y, a la larga, no incidirán con esta calidad en los grupos, las organizaciones y el proceso, y será mucho más difícil procesar las crisis y encontrar quienes sean capaces de poner su realización personal en el servicio a los demás.

EL LIDERAZGO PARA LA TRANSFORMACIÓN DESDE LA PERSPECTIVA DE LA FUNDACIÓN CENTRO GUMILLA PARA LA  FORMACIÓN COMUNITARIA Y LA PARTICIPACIÓN EN POLÍTICAS PÚBLICAS

Consiste en un nuevo estilo de liderazgo que parte de la esencia del sujeto, lo fortalece en su organización y lo involucra en su realidad más cercana; fortaleciendo su ejercicio del liderazgo en temas de derechos humanos, valores morales, lucha contra la corrupción, gestión pública, entre otros. Así como, desarrollando habilidades que le permitan transformar la realidad política y social en los espacios nacionales, locales o regionales donde se desempeñe, con un enfoque de desarrollo sostenible, equidad y justicia social.

Ejes del Liderazgo Transformador para la participación en políticas públicas
1.       Frente al egoísmo de individuos que no tienen que ver con los demás, hay que formar sujetos solidarios.
2.       Frente a una sociedad que anula lo que tiene que decir y aportar cada quien, hay que profundizar la democracia construyendo una verdadera cultura democrática de base.
Desafíos del Liderazgo Transformador para la participación en políticas públicas
-          Primer desafío: Formar sujetos más densos que lo que propone el sistema dominante, siendo libres de dicho sistema porque se puede vivir con una densidad las relaciones con uno mismo, con la familia, con los amigos, la comunidad y el país.
o   Presupuesto: es que lo político se apoya en lo social y lo social en lo personal.
-          Segundo desafío: Cultivar la democracia, tanto la cultura de la democracia en todo tipo de relaciones, como en el fomento de lo público que contribuya a la profundización de la democracia política.
o   Presupuesto: para que lo político resulte humanizador tiene que estar apoyado primero en lo humano y luego en lo ciudadano.
Criterios y planteamientos a considerar para la formación comunitaria y la participación en políticas públicas desde el horizonte de la Fundación Centro Gumilla
1.       Dar la palabra a la gente, para que cada uno se explique en su lenguaje y el encuentro transcurra a su ritmo y la agenda sea propuesta por todos. En tal sentido: ¿Dejamos que cada uno pueda expresar lo que sienta y piense en nuestra acción comunitaria?
2.       Escuchar a la gente interesándose de verdad y haciéndose cargo de lo que dicen, ya que sólo se escucha uno se abre a su horizonte de comprensión, a las experiencias vitales que están de fondo y a la intención pragmática del que habla. En tal sentido: ¿De verdad escuchamos y nos dejamos interpelar y enriquecer por los que nos comunican?
3.       El tercer elemento es el diálogo. El diálogo es para comprender y hacerse cargo, pero también para exponer las dificultades de unos y otros. Este diálogo presupone la relativización de las posturas de ambos y el que cada interlocutor considere que el otro puede enriquecer su compresión de la realidad y, más aún, enriquecerlo personalmente. En tal sentido: ¿realmente creemos en el diálogo como camino de crecimiento?
4.       El cuarto elemento es llegar a una postura común, sea en la percepción de la realidad, en la toma de postura ante un acontecimiento o propuestas de trabajo. De esta manera se llega a configurar un verdadero sujeto colectivo o se lo actúa y, por tanto, se lo robustece, si ya estaba formado. Formar un verdadero sujeto con gente popular es la prueba más fidedigna de que se los considera como personas valiosas y no, meramente, como necesitados de ayuda. En tal sentido: ¿logramos ponernos de acuerdo sobre lo fundamental?
5.       El quinto elemento es trabajar codo a codo con la gente. Eso supone que las personas de las comunidades son compañeros, colegas, y no meros colaboradores y, menos aún, destinatarios de su acción. Trabajar codo a codo con ellos supone considerarlos gente preparada y responsable; supone, pues, valorarlos. Excluye, pues, dirigirlo todo, de manera que los pobres sean, en la práctica, colaboradores suyos. En ese sentido: ¿consideramos como iguales a las personas que trabajan con nosotros?
6.       El sexto elemento es evaluar con la gente como va saliendo lo que se programó. Supone que se considera que tienen no sólo el sentido del conjunto con toda su complejidad sino también el horizonte en el que se inscribe la acción y que perciben el impacto de la acción en el ambiente y en otros actores y, no menos, en ellos mismos, y que son, por todo ello, capaces de calibrar en qué grado se cumplieron los objetivos. En tal sentido: ¿somos capaces de revisar  y evaluar los procesos, planes y proyectos que nos proponemos?
7.       El séptimo elemento es, procesar conjuntamente los conflictos. Es la piedra de toque de que se los tiene como distintos pero iguales en rango y dignidad. Lo es porque presupone que los conflictos pueden provenir de cualquiera de y que se tiene capacidad para tomar en cuenta los fines trascendentes que los convocan y la dignidad personal de cada uno, así como los problemas específicos de funcionamiento. Y, sobre todo, que tienen capacidad para procesarlo mirando a la vez al bien del conjunto y al bien de los sujetos implicados. En tal sentido: ¿Podemos trascender los conflictos y aprender de ellos para crecer y fortalecernos?
8.       El octavo elemento es, finalmente, celebrar y descansar con la gente. Hacerlo gustosamente es considerarlos como otros yos, es decir, como gente del mismo rango que uno, en medio de su otreidad, que, por eso, me enriquece y da vida y contento. Como la celebración, como celebración gratuita y agradecida de la vida compartida, más allá de expresar la satisfacción por lo logrado y de un acto de autoafirmación y exhibición. En tal sentido: ¿Disfrutamos e incluimos en nuestras agendas espacios para compartir y celebrar comunitariamente?


Por Msc. Inés Aray

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